El proyecto
Trabajar a la sombra de la madera.
En las Oficinas H. Román, dos volúmenes revestidos en metal oscuro y madera se encuentran en una esquina vidriada, al pie del cerro. En la fachada, una celosía de listones verticales filtra la luz hacia los espacios de trabajo: desde afuera, el sol dibuja sobre la madera un ritmo de franjas que se desplaza durante el día; desde adentro, la vista se recorta y la luz llega tamizada, sin deslumbrar.
Los interiores siguen esa materialidad: muros de listones de madera, cielos claros y ventanas hacia los cerros, también desde la sala de reuniones. En el acceso, un jardín de cactáceas y especies de bajo riego responde al verano seco en lugar de discutirlo.
Alvar Aalto pidió humanizar la arquitectura. En un edificio de oficinas eso se traduce en algo concreto: buena luz, aire y una relación con el paisaje durante toda la jornada.
Galería