El proyecto
Lo cotidiano también merece arquitectura.
Un galpón suele resolverse como un problema de superficie y de luz. En los Galpones Bío-Bío Pack, el programa industrial se acompaña de un volumen de oficinas revestido en madera, con un primer piso vidriado y una escalera exterior que devuelve la escala humana a la llegada, a las circulaciones y a los espacios donde las personas se encuentran.
Adentro, la madera sigue presente. En las oficinas, el cielo de madera entre vigas de acero baja la escala de una planta abierta; en el galpón, la estructura queda a la vista y la luz entra por el gran portón.
En 1909, Peter Behrens proyectó en Berlín la nave de turbinas de AEG con el cuidado de un edificio público. Quien trabaja aquí todos los días también habita este lugar: esa es la pregunta con la que proyectamos arquitectura productiva.
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